Entender cómo funciona un cargador de coche eléctrico paso a paso es clave si te interesa la tecnología de carga, sobre todo si ya reparas móviles, tablets u otros dispositivos. Aunque la potencia es mucho mayor, el principio es similar al de un cargador de smartphone: transformar y gestionar la energía para cargar una batería de forma segura y eficiente.
Qué es exactamente un cargador de coche eléctrico
Aunque solemos llamar “cargador” a todo el dispositivo, en realidad el proceso de carga se reparte entre dos grandes elementos:
- La infraestructura de carga externa: el punto de carga o poste público.
- El cargador interno del coche: la electrónica situada dentro del propio vehículo.
De forma sencilla, el punto de carga actúa como “intermediario inteligente” entre la red eléctrica y el vehículo. Su trabajo principal es entregar la energía en las condiciones que el coche necesita y comunicarle en todo momento cómo debe ser esa carga.
Componentes básicos de un cargador de coche eléctrico
Si estás acostumbrado a desmontar cargadores de móviles, muchos elementos te sonarán. En un cargador de coche eléctrico encontramos, con más potencia y protección:
- Entrada de red: conexión a la red doméstica (230 V) o trifásica, con su correspondiente magnetotérmico y diferencial.
- Módulo de control: una placa electrónica que gestiona todos los parámetros de la carga y la comunicación con el coche.
- Relés o contactores de potencia: actúan como interruptores que permiten o impiden el paso de corriente hacia el coche.
- Sensores de corriente y tensión: miden en tiempo real lo que se está entregando.
- Sistemas de protección: contra sobreintensidades, sobrecalentamiento, derivaciones a tierra, etc.
- Cable y conector: el “equivalente” al cable USB de tu móvil, pero con conectores específicos (como Tipo 2 o CCS).
- Carcasa y sistema de ventilación: protegen la electrónica de golpes, humedad y calor.
A todo esto se le suma, en el caso de cargadores “inteligentes”, conectividad WiFi, Ethernet o 4G, similares a la de un router doméstico o algunos cargadores avanzados de portátil.
Tipos de carga: AC, DC y modos de funcionamiento
Antes de ver el proceso paso a paso, es útil entender cómo se clasifican los cargadores de coche eléctrico, porque cambia bastante el papel de la electrónica interna del vehículo.
Carga en corriente alterna (AC)
Es la que se suele usar en casa o en parkings privados. El cargador externo entrega corriente alterna y el coche, mediante su cargador interno, la convierte a corriente continua para cargar la batería. Depende mucho de:
- La potencia contratada en casa (3,7 kW, 7,4 kW, 11 kW, etc.).
- La capacidad del cargador interno del coche (por ejemplo, 7,4 kW monofásico u 11 kW trifásico).
Este tipo de carga es el más común para uso diario, similar a cómo dejas el móvil cargando toda la noche con un cargador “lento” pero seguro.
Carga en corriente continua (DC)
La carga rápida en carretera utiliza cargadores DC. En este caso, el propio poste convierte la corriente alterna en continua y la entrega directamente a la batería, saltándose el cargador interno del coche. Esto permite potencias mucho mayores (50, 100, 150 kW o más), comparables a lo que sería usar un “cargador ultrarrápido” para un móvil.
Modos de carga habituales
Normativamente se habla de modos de carga (Modo 2, Modo 3, Modo 4):
- Modo 2: cable con una pequeña caja de control (IC-CPD) para enchufe doméstico normal.
- Modo 3: punto de carga mural o poste específico, el estándar para hogar y empresa.
- Modo 4: carga rápida en DC.
En la práctica, cuando oigas “punto de carga” para casa, casi siempre hablarás de Modo 3 en AC.
Paso a paso: cómo carga un coche eléctrico en un punto de recarga doméstico

Ahora sí, veamos el proceso detallado, desde que conectas el cable hasta que la batería está llena. Este flujo te resultará familiar si ya conoces cómo se negocia la carga rápida en móviles (por ejemplo, con protocolos como Quick Charge o USB Power Delivery), solo que aquí se basa en otra norma: la IEC 61851.
1. Conexión física y verificación inicial
Cuando enchufas el cable al coche:
- El conector se bloquea mecánicamente (en el coche y/o en el punto de recarga) para evitar que se desconecte durante la carga.
- Los pines de potencia (L, N, PE) y los de señal (CP, PP) quedan firmemente unidos.
- El cargador todavía no deja pasar energía: primero verifica que todo es correcto.
Esta fase equivale a cuando conectas un cargador de móvil y la electrónica interna “comprueba” el cable, el dispositivo y la tensión antes de subir la potencia.
2. Comunicación entre el coche y el cargador
El diálogo básico se hace por el pin CP (Control Pilot) y, en algunos casos, también por el PP (Proximity Pilot). ¿Qué se negocia aquí?
- Corriente máxima disponible por parte del cargador (por ejemplo, 16 A, 32 A).
- Estado del vehículo: conectado, listo para cargar, en carga, error.
- Permiso para iniciar la carga: si hay control de acceso (tarjeta RFID, app, etc.).
En sistemas más avanzados, puede haber también comunicación adicional (por ejemplo, vía OCPP, o integración con app móvil), pero la lógica básica siempre pasa por esa “conversación” inicial.
3. Activación de los contactores y entrega de energía
Una vez el punto de recarga y el coche se han puesto de acuerdo:
- El módulo de control del cargador activa los contactores que unen la red eléctrica con el cable hacia el coche.
- Empieza a circular corriente, pero siempre limitada a la potencia acordada.
- Los sensores del cargador monitorizan que la corriente y la tensión se mantengan en los márgenes seguros.
El funcionamiento recuerda a un relé de carga en un portátil que solo se activa cuando la placa base valida que el adaptador es correcto y está en buen estado.
4. Trabajo del cargador interno del coche
En carga AC, el papel protagonista pasa al coche. Dentro del vehículo:
- Un rectificador convierte la corriente alterna en continua.
- Un convertidor DC/DC y sistemas de gestión de batería (BMS) ajustan el voltaje y la corriente exacta que necesita el pack de baterías.
- El BMS monitoriza temperatura, estado de carga, estado de salud de la batería y posibles desequilibrios entre celdas.
Es el mismo tipo de control que ejerce la electrónica de una batería de portátil o de móvil, pero con muchas más celdas, más sensores y un margen de seguridad muy superior.
5. Gestión dinámica de la potencia
Durante la carga, tanto el coche como el cargador pueden ir ajustando la potencia:
- El coche puede pedir menos corriente si detecta que la batería se está calentando o se acerca al 100 %.
- El cargador puede reducir la potencia si hay gestión dinámica de carga en la vivienda (por ejemplo, si enciendes un horno o aire acondicionado potentes).
- Ambos dispositivos se comunican constantemente para adaptar la carga a las mejores condiciones en tiempo real.
Esto se parece a la carga adaptativa de algunos móviles, que reducen la velocidad cuando la batería está caliente o cerca de llenarse, pero aquí los saltos de potencia son mucho más grandes.
6. Fase final y parada de la carga
Cuando la batería se acerca a su capacidad máxima:
- El BMS del coche reduce progresivamente la corriente para evitar estrés en las celdas.
- La potencia de carga disminuye y los últimos puntos porcentuales tardan más, algo análogo a la carga “lenta” del 80 % al 100 % en muchos smartphones.
- Finalmente, el coche indica al cargador que interrumpa la entrega de energía.
En ese momento, los contactores del punto de recarga se abren, cesa el flujo de corriente y el sistema desbloquea el conector para que puedas desconectar el cable.
Seguridad: protecciones imprescindibles en un cargador
Los cargadores de coche eléctrico integran múltiples capas de protección, muchas de ellas similares a las que ya conoces en fuentes de alimentación de ordenadores o cargadores de móviles, pero escaladas:
- Protección contra sobrecorriente: si se excede la intensidad permitida, el cargador corta o reduce la potencia.
- Diferencial: detecta fugas a tierra y corta la corriente para evitar descargas.
- Protección térmica: sensores de temperatura en el cargador y, en el coche, en la batería.
- Detección de fallos en el cable: roturas, conexiones deficientes o humedad en el conector.
- Bloqueo físico del conector: evita desconexiones accidentales y robos de cable.
En instalaciones domésticas, además, se recomienda un diseño eléctrico específico (sección de cable adecuada, protecciones dedicadas, etc.), igual que cuando montas un puesto de reparación y distribuyes circuitos y protecciones para evitar sobrecargas.
Diferencias clave entre un cargador de coche y uno de móvil
Si ya dominas la reparación de cargadores de móviles o portátiles, te resultará más fácil entender la lógica de un cargador de coche eléctrico. Algunas diferencias importantes son:
- Escala de potencia: pasamos de 5–100 W en móviles/portátiles a 3,7–22 kW (AC) o incluso más de 100 kW (DC).
- Normativa y seguridad: los requisitos de aislamiento, protecciones y certificaciones son mucho más estrictos.
- Complejidad de la batería: un coche tiene cientos o miles de celdas; el BMS es mucho más sofisticado.
- Comunicación: en coches hay negociación compleja continua; en móviles, los protocolos son más simples y de menor potencia.
- Instalación fija: un punto de recarga forma parte de la instalación eléctrica del edificio, no es un simple accesorio enchufable.
Aun así, el concepto básico es el mismo: convertir la energía de la red al formato y niveles que la batería necesita, gestionarla con inteligencia y proteger los componentes ante cualquier problema.
Uso eficiente del cargador: buenas prácticas
Saber cómo funciona un cargador de coche eléctrico ayuda también a usarlo mejor y alargar la vida útil de la batería del vehículo:
- Evita cargar siempre al 100 % si no es necesario. Mantener la batería entre un 20 % y un 80 % reduce su degradación, igual que en móviles.
- Reserva la carga rápida DC para viajes, no para el día a día; genera más calor y estrés en la batería.
- Verifica la instalación eléctrica antes de instalar un cargador potente para evitar sobrecargas en tu vivienda o local.
- Mantén ventilado el espacio donde se ubica el punto de recarga, especialmente si es interior.
- Revisa visualmente el cable y el conector de vez en cuando, igual que haces con cables de carga de móviles o consolas.
Qué puede fallar en un cargador de coche eléctrico
Desde la perspectiva de reparación tecnológica, aunque la intervención en cargadores de coche suele requerir personal autorizado y normativa específica, hay ciertas incidencias típicas:
- Fallo en relés o contactores: no se establece la conexión de potencia pese a que parece todo correcto.
- Errores de comunicación con el coche: cables de señal CP/PP dañados, conectores sucios u oxidados.
- Sobrecalentamiento: por mala ventilación, suciedad en el interior o instalación inapropiada.
- Problemas en la instalación eléctrica: diferenciales que saltan, sección de cable insuficiente, tomas de tierra defectuosas.
En un entorno de reparación orientado a móviles y pequeños dispositivos, lo más parecido sería diagnosticar fallos en la placa de un cargador de portátil o un dock de carga, pero con la diferencia de que, en el caso de los cargadores de coche, la intervención suele requerir certificaciones y herramientas específicas.
Comprender este funcionamiento paso a paso no solo te ayuda a usar mejor un punto de carga, sino también a relacionarlo con la electrónica de carga que ya conoces de smartphones, tablets, consolas y ordenadores, viendo cómo los mismos principios se escalan a un nivel mucho mayor de potencia y exigencia.


